Zonas francas: un sector que resurge con fuertes retos por delante

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Michael Emilio

Experto en comercio internacional

Durante los últimos 47 años, las Zonas Francas Industriales, han sido uno de los pilares de la economía de la República Dominicana. Contribuyendo al desarrollo de nuestro país mediante la generación de empleos, ingreso de divisas, contribución al Producto Interno Bruto (PIB), y la no menos importante transferencia de tecnología y conocimientos (knowhow). Las Zonas Francas, luego de Período de crecimiento exponencial durante los primeros 35 años (hasta el 2004 para ser exactos), han tenido un proceso de rezago y decrecimiento durante la década pasada, que se hizo extensivo hasta la década presente. Su contribución al PIB, se vio altamente reducida (de 7.4% en 2004 a 3.1%  en 2015), fruto de una reducción de empresas y la consecuente reducción de empleos y aportes a nuestras exportaciones; debido mayormente a una fuga masiva de capitales hacia el Lejano Oriente, que afecto a todo el hemisferio. Además de algunos factores coyunturales, algunos de los cuales se tratan mas abajo.

Sin embargo, durante los últimos cinco años, hemos visto un renacer en el sector, experimentando un ligero crecimiento que se ha ido reflejando en la generación de empleos directos, que en el 2015 alcanzo la cantidad de 161,257 (Según el informe Estadístico para el 2015 del Consejo Nacional de Zonas Francas). Muy importante hacer notar, que por cada empleo directo, las zonas francas generan un número mucho mayor de empleos indirectos; esto incluye: los vendedores de comida, los transportistas (choferes y cobradores), los motoconchos, los deliveries y empleados del comercio que sirven a estas empresas, los contratistas que dan servicios variados, empleados de agencias gubernamentales destinados a estas empresas, empleados de los clientes que se dedican a vender los bienes producidos por estas empresas en el mercado local, mas todo un efecto de repercusión tipo domino. Se puede decir en forma empírica, que por cada empleo directo en estas empresas, se generan al menos dos empleos indirectos. En tal tenor, podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que las zonas francas generaron 483,771 empleos en el 2015, lo que constituye aproximadamente el 10% de la población económicamente activa en ese año y más del 11% de la población ocupada en ese mismo año (5 y 4.3 millones respectivamente según las estadísticas oficiales de la ONE.

Sin embargo, a pesar de los esfuerzos del Gobierno Central para apoyar y fomentar este importante sector de nuestra economía; el gran reto que enfrentan estas empresas, incluye una oposición feroz de otros sectores económicos muy poderosos de la nación, quienes han tratado de hacer desaparecer el sector, o por lo menos limitar su crecimiento, ante el falso argumento de que estas empresas reciben beneficios que hacen que su participación en el mercado nacional se encuentre dentro de un marco de competencia imperfecta. Haré referencia a estos sectores en un artículo posterior. Importante hacer notar, que a partir de la aprobación de la ley 139-11 que modifica algunos artículos de la ley 8-90, básicamente la limitante de vender solo el 20% de su producción en el mercado local. Estas empresas se han convertido en más que un generador de empleo, un importante agente de la economía nacional, ya que pueden vender el 100% de su producción siempre y cuando paguen todos los aranceles e impuestos de importación, así como el 3.5% como Impuesto Sobre la Renta.

Importante hacer notar que el gobierno central ha mantenido el apoyo al sector, y como muestra de ello puede citarse, el dejar sin efecto (o más bien engavetar) un proyecto de ley que planteaba la derogación de la ley 8-90 y la creación de una nueva ley de transición que eliminaba totalmente este tipo de empresas en un periodo de unos 25 años, con un desmonte paulatino de los incentivos que se conceden al sector. Sin embargo, y a pesar del apoyo del gobierno, hay instituciones dentro del mismo gobierno, que actúan en forma paralela a este (a veces parece que al margen de este). Tal es el caso de la Dirección General de Aduanas, la cual mantiene un el acoso voraz contra las empresas de este sector. Esta entidad, en aras de aumentar sus recaudaciones, se ha escudado en una vieja ley, la ley 3489 del 1953, que ha sufrido muy pocas modificaciones importantes en los últimos 60 años, así como una interpretación muy acomodada por decirlo así, de la ley 8-90 que sustenta el marco legal de las Zonas Francas. Ha convertido a las Zonas Francas en un ente contribuyente de impuestos de importación bajo la denominación de “Multas” por malas declaraciones.

 

Si bien es cierto que es una función de la Dirección General de Aduanas, velar por la protección de nuestras fronteras y de evitar el Contrabando y la Evasión Fiscal, la utilización de este mecanismo de castigar las declaraciones con errores, aun sean estos meramente errores de tecleo (lo cual se puede verificar sencillamente al comparar los documentos anexos a la declaración aduanal). Se ha constituido en un serio escollo para el crecimiento de las zonas francas. Hay que recordar que estas empresas vienen a este país aprovechando las leyes de incentivos y los beneficios fiscales que reciben bajo al amparo de la ley 8-90. Varias empresas de este sector, han decidido mudar sus inversiones a otros países, o bien restringirse de nuevas inversiones, debido a esta práctica que ha mantenido esta institución durante los últimos años. Y es que este es el único país del mundo, donde empresas protegidas por leyes de exención fiscal son obligadas a pagar altas sumas de dinero, solo porque en algún momento alguien se equivocó y escribió un número mal.

En este momento, los ojos de todos los actores relacionados al sector de Zonas Francas, están puestos en la nueva gestión que recién inicia en la Dirección General de Aduanas. La visión conque este nuevo Director enfoque la forma en que actuara la institución que él dirige durante el próximo cuatrienio, será clave para determinar el futuro inmediato y a largo plazo de este Sector tan importante para la Republica Dominicana…

Artículo de opinión, responsabilidad del autor