Yihadistas matan a 45 militares y civiles en zona “liberada” de Irak

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AFP

Dos meses después de que se anunciara la reconquista del bastión yihadista de Hawija, en el norte de Irak, las fuerzas iraquíes siguen registrando bajas -civiles y militares- en combates con insurgentes escondidos en zonas montañosas.

Las tropas gubernamentales expulsaron a principios de octubre a los yihadistas del Estado Islámico (EI) de su último bastión urbano en Irak, Hawija, a unos 300 km al norte de Bagdad.

Pero, desde esa fecha “al menos 45 miembros de las fuerzas de seguridad y civiles murieron en ataques del EI”, aseguró a la AFP un oficial de la policía de la provincia de Kirkuk, en donde se encuentra Hawija.

Además, “el ejército, la policía y las unidades paramilitares de Hash al Shabi mataron a 288 yihadistas y detuvieron a 55”.

Para Sarmad al Bayati, experto militar iraquí, la presencia de yihadistas “representa siempre una amenaza real para la región”. Escondidos durante el día “tienen el control total de algunas zonas la noche”.

“Hay unos 3.000 miembros de las fuerzas de seguridad en una zona de 18.000 km2”, observó el experto iraquí de movimientos yihadistas Hisham al Hashemi. Una cifra que no les permite garantizar el control total de tal territorio, más grande que Kuwait, agrega este especialista.

Bayati afirmó a la AFP que “siguen perpetrando ataques y secuestros y que por ello, numerosos desplazados rehúsan regresar”.

El oficial de policía, por su parte, que pidió el anonimato, explicó que “la operación de liberación de Hawija se concentró en la ciudad y en las carreteras principales”.

Ante el avance de los blindados y las tropas, “una parte de los yihadistas se rindieron” y otros “se dirigieron hacia los montes Hamrin, sus valles, sus túneles, sus zonas de bosque y otros escondites naturales”, continuó el oficial.

En esas zonas, afirmó por su lado a la AFP un general del Ejército, “esos combatientes locales no tienen otra opción que huir hasta la muerte”.

Estos yihadistas conservan no obstante una capacidad local de hostigamiento, dice, y “amenazan a los pobladores que tienen allegados en las fuerzas de seguridad o que dan informaciones a las tropas. Ya mataron a varios”.

El lunes, el general Ali Omran, comandante de operaciones en la provincia de Kirkuk, había indicado que siete combatientes del EI murieron luego de ataques que dejaron seis muertos en las filas de Hashd al Shabi, entre ellos un comandante y su hijo.

La víspera, un oficial informaba a la AFP que un jefe tribal que dirige a un grupo de combatientes, así como su esposa, fueron asesinados en un retén montado por yihadistas en la carretera entre Kirkuk y Hawija.

El 9 de diciembre, el primer ministro iraquí, Haider al Abadi, había proclamado “el fin de la guerra” iniciada en 2014 para eliminar al EI del país, un anuncio de victoria prematuro según los expertos.