EN LA RUTA “DESATINO”

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Desatino
Los tiempos actuales, matizados por la accesibilidad a las estructuras mediáticas y la democratización de la tecnología, nos tienen acostumbrados a toda suerte de  planteamientos.
No en balde se afirma que la Internet, redes sociales y la comunicación 3.0 proveen una plataforma para decir todo lo que se piensa aunque no siempre se piense todo lo que se dice, lo que a su vez ha hecho que las audiencias pierdan, junto al empacho, también todo sentido de proporción.
El combate a la corrupción y las sanciones para corruptos y corruptores como única forma de detener la impunidad, debe ser el compromiso, el norte y la guía de la sociedad en su conjunto. Sólo que ese reclamo no puede hacerse fracturando el orden institucional ni desconociendo los mecanismos o las vías de acción existentes en un estado de Derecho.
Por tanto resulta sorprendente e inaceptable que un grupo de denominados pensantes esté solicitando mediante documento la renuncia del presidente de la República en función al vergonzoso escándalo de corrupción mediante sobornos de la empresa Odebrecht que actualmente se conoce en la justicia.
Un petitorio carente de lógica y que al personalizar la lucha hacia Danilo Medina, no solo muestra el refajo, sino que contamina un reclamo popular orientado hacia la búsqueda de justicia y cuyo primordial objetivo debe ser proveer al Estado de los instrumentos de control y sanción para que las cosas no sigan desarrollándose como históricamente se han venido haciendo.    
En un régimen democrático la única manera de salir de un gobierno es mediante las urnas y solo luego de concluido el período para el cual fue electo.  Hablar de renuncia, de celebración anticipada de elecciones (en los tres niveles) o reclamar una constituyente forzada, es una inviabilidad que no tiene ningún tipo de aval jurídico ni procedimental, y ellos lo saben.
La presión cívica, la exigencia y la vigilancia tiene que ser para que se culmine el proceso judicial tanto en Odebrecht como en otros casos y conseguir los instrumentales legales (Ley de Partidos, Ley Electoral, modificación del Código Procesal Penal etc.) que establezcan un real régimen de consecuencias.
Pero esto ha sido una altisonancia irresponsable y subversiva que busca enchinchar de forma peligrosa la animosidad popular y muestra la calentura e insensatez de sectores a quienes hasta ayer se les consideraba sensatos.