En La Ruta “ Del Metro a Catalina”

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César Duvernay                                                                                                                                                                                               
Del Metro a Catalina
Cuando en el año 2005 se anunció la construcción del Metro de Santo Domingo el coro de voces disidentes parecía callar las expectativas de solución que ese importante método de transporte masivo ofrecería a los pasajeros. Objeciones de todo tipo y que transitaron desde las económicas, técnicas, de viabilidad, ineficiencia y corrupción, incluyendo hasta las del supuesto derrumbe de la obra crearon en algún momento una amenazante capsula mediática.
Al igual que como ha sucedido con la construcción de las generadoras a carbón de Punta Catalina en Baní, el Metro encontró en los intereses afectados a sus principales enemigos, los que gracias a Dios no pudieron impedir su puesta en funcionamiento en 2009 ni su desempeño a través de dos líneas y 30 estaciones por las que se desplazan de forma rápida, económica y segura, miles de ciudadanos.    
Curiosamente y luego de la realidad comprobada, los otrora enemigos del Metro se convirtieron en sus aliados siendo hoy son sus más fervientes defensores y los más rabiosos demandantes para la terminación de una tercera línea.
Y es que muy al margen de las diabluras económicas que la multinacional Odebrecht, admitió haber hecho en el país y las queden ser debidamente investigadas a los fines de castigar con toda la rigurosidad penal a los corruptos y corruptores de esos 92 millones de dólares pagados en sobornos a lo largo de más de 15 años, lo cierto es que Punta Catalina es una obra Premium que aportará 720 megavatios baratos y nuestros al Sistema Eléctrico Nacional Interconectado.
Una realidad que aunque beneficiosa para el interés nacional la convierte en diana de dardos porque esa energía dejará de ser vendida por algunos sectores que históricamente se han lucrado de las debilidades del sistema y tratan a toda costa de abortar su puesta en funcionamiento.
Punta Catalina y gracias a la voluntad política (o colgantes) del presidente Danilo Medina avanza en el cronograma y encenderá operaciones a mediados del año entrante para beneficio de la generación, del costo de la factura y de la reducción del  subsidio. Más temprano que tarde y así como pasó con el Metro, el país agradecerá que Catalina no se haya detenido como reclaman algunos obtusos.
El que pese a haber ejecutado más de una docena de proyectos en el país y sin haber terminado la investigaciones ni las experticias periciales que determinen que pasó y donde pasó, se pretenda endilgar todo lo malo de Odebrecht a Punta Catalina es fruto de una lucha de intereses que tiene patrocinadores y  alfiles, algunos por paga y por pendejos.