LA MELLA DE MIGUEL

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Por Elvis Lima

En la política como en las demás actividades de la vida, hay muertos que pesan, y no necesariamente porque su masa corporal, así lo reflejen a simple vista, si de obesidad se trata. Pero, este no es el caso. Traigo el tema a colación a propósito del conflicto que libra el presidente del PRD Miguel Vargas, con el reputado psiquiatra César Mella, director del Instituto Dominicano de Seguros Sociales (IDSS).

Vargas Maldonado, cuyo accionar en la vida política no tiene muchos logros que exhibir si partimos de resultados, creo que jugó una ficha errada, por lo menos en la forma, ya que en el fondo, pudiese tener razón, porque a decir del mismo gobierno, los cargos son de su propiedad, a la hora de repartir el pastel del negocio llamado PRD SRL.

A esto se le agrega la efervescencia política donde no hay muchos secretos que ocultar, por discretos que sean los amarres,  y más cuando son pedidos  mediante carta como hizo Maldonado, a César Mella, dejando abierta la ventana, no solo para el remolino desatado; sino para incrementar como ha ocurrido, las presiones internas en demanda de empleos, en un partido que cada día luce más distante de alcanzar el poder, por lo menos en la mano de Miguel.

Mella, quien viene a la política bajo la sombrilla del llamado sector externo nunca se imaginó como reputado psiquiatra, que por la cabeza de Miguel pudiesen pasar tales acciones, por lo que ha decidido apelar a sus meritos de buen profesional, para  ver hasta dónde puede llegar, en esta crónica de una destitución anunciada.

Si apelamos al principio bíblico de Lucas 12.2 ‘’ Y nada hay encubierto que no haya de ser revelado, ni oculto que no haya de saberse’’,  confirma nuestra tesis de que la Mella de Miguel, tiene un amplio filo que apunta a grandes heridas, que tal vez el tiempo podrán cicatrizar, tanto dentro como fuera de su partido, donde los números no pintan bonitos.

Los partidos políticos como ente del sistema están compelidos a grandes cambios, si quieren permanecer por lo menos zigzagueantes en una sociedad que a decir de una gran mayoría no está dispuesta a seguir poniendo su corazón en siglas de colores, que al final terminan siendo fuente de negocios, lo que alejaría más que gente con nivel profesional como Cesar Mella decidan dar el paso en estas intríngulis política donde no siempre la razón, supera la emoción.