Hicimos lo correcto – César Duvernay   

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En la Ruta
César Duvernay                                                                                                                                                                                                         
Hicimos lo correcto
Como era de esperarse, nuestra participación como mediadores en el conflicto político que sacude a Venezuela, ha generado múltiples reacciones a nivel mundial. Las redes son testigo de todo tipo de opiniones, sean parciales, opositores, eruditos, incultos o hasta homosexuales, que han emitido su parecer acerca de las cinco jornadas del dialogo celebradas en el país.
Pero aunque no se logró la búsqueda de una solución cívica, democrática y pacífica a la crisis que mantiene enfrentados al gobierno y a la oposición venezolana, con un saldo más de 120 muertos en el 2017,  las gestiones, esfuerzos y el denuedo realizado por el presidente Danilo Medina y la diplomacia dominicana, merece todo el reconocimiento.
El que desafortunadamente la sensatez no se haya aposentado en las cabezas de las partes, y que al final no comprendieran que el fuego no se apaga con gasolina y que en una mesa de negociación, donde una parte dice quiero y la otra dice tengo, hay que estar dispuesto a tomar y dejar, no puede restarle mérito a las acciones de Medina, del ex presidente español José Luis Rodríguez Zapatero ni del canciller dominicano Miguel Vargas Maldonado en aras no de un culpable, sino de una solución.
Proveer un escenario para que los bandos diriman sus diferencias y pongan freno a una confrontación que los ha llevado a una depresión económica de proporciones trágicas, donde la inflación ha crecido más del 2000 por ciento  y que mantiene preocupada a toda la región, es una muestra de latinoamericanismo y solidaridad que solo los obtusos y viscerales no ven.   
Y es que equilibrando entre la paciencia, la tolerancia, la persistencia, la diplomacia…y hasta la siquiatría, Medina, Vargas, Rodríguez y los países acompañantes tuvieron que sortear innúmeras situaciones entre dos sectores, no solo con dobles agendas, sino que siempre jugaron con fichas marcadas. Un escenario bizarro donde el gobierno accionaba unilateralmente y la oposición actuaba dispersa y sobretodo sin un interlocutor válido.
Lo cierto es que ya sean personas, países, instituciones o empresas, y a diferencia de para querer separarse, donde conque uno de los dos quiera es suficiente, para que dos puedan estar juntos ambos deben estar de acuerdo y tristemente aquí no fue el caso. Sin embargo nosotros cumplimos, y más que con las partes, con el devastado pueblo venezolano.