El Barcelona se enamora de Arthur

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BARCELONA — Mejor asistente que goleador, más organizador que llegador y más cerebral que fuerte, Arthur Henrique Ramos de Oliveira Melo, conocido como Arthur, se ha convertido en objetivo ilusionante, y sorprendente, del Barcelona.

Seguido de cerca por los servicios técnicos y elogiado en todos los informes que de él se hicieron, Roberto Fernández dio el paso y acudió a verle en directo a Porto Alegre, nada menos que en la final de la Copa Libertadores frente a Lanús, y se convenció de todo lo que se sospechaba: Arthur es un proyecto de futbolista soberbio.

Tal fue su convencimiento que el secretario técnico decidió ir al partido de vuelta a Buenos Aires y regresó otra vez a Porto Alegre para hablar con él. Incluso apareció una foto de ambos, con el joven jugador vestido de azulgrana. Una broma simpática… Pero menos entendiendo que Roberto no habría aceptado esa imagen de no estar, realmente, interesado en el protagonista.

En pleno debate alrededor de Mascherano (que no es poca cosa) y cuando las opciones de fichar a Coutinho oscilan entre el mucho y la nada o con la candidatura de Özil perdiendo adeptos por causas diversas, la aparición de Arthur se toma como un soplo de aire fresco… Y, quien sabe, una opción B menos mediática pero, quizá, igualmente o incluso más adecuada desde un punto de vista deportivo.

“Conversé con el Barcelona pero no hay nada pactado. Para que lo haya tiene que ser bueno para mi y para el club porque soy gremista de corazón”, aseguró el jugador en una corta entrevista a ‘Esporte Interativo’ en la que marcó sus prioridades… Aunque dejando claros sus sueños: “El Barcelona es un club que yo admiro mucho pero solo fue un primer contacto para que ellos conocieran a mi familia y yo a ellos. Vamos a tomarlo con calma”.

Con calma… Relativa porque resultó, finalmente, ser un descubrimiento inesperado en todos los sentidos. A su calidad, frialdad, calma, toque y liderazgo en el terreno de juego acompaña fuera de él una personalidad alejada de la típica brasileña.

Roberto viajó a Porto Alegre, a Río, Sao Paulo, Buenos Aires… Y otra vez a Porto Alegre, después de la vuelta que consagró al Gremio como campeón de la Libertadores, para directamente conocer en la intimidad a Arthur. Y el secretario técnico del Barcelona quedó prendado de la tranquilidad que le desprendió el jugador y su familia, aspecto que a la hora de valorar un fichaje tiene muy en cuenta.